lunes, 9 de enero de 2012

DINERO NEGRO

Leo con cierta preocupación que el gobierno quiere limitar los pagos en efectivo para incrementar el control sobre el dinero negro. No es que yo tenga dinero negro ni que me preocupe en especial que aumente todavía más el control sobre el ciudadano. Cuando hago la declaración de renta siempre pido el borrador y no deja de sorprenderme año a año la exactitud del conocimiento que Hacienda tiene sobre mis finanzas. En realidad, gracias a la escasa confidencialidad de los bancos sobre las cuentas de sus clientes, Hacienda ya controla totalmente mis rentas y patrimonio, y podrían controlar mi consumo y mis gustos comerciales (todo lo pago con tarjeta), dónde viajo (peajes, vuelos), dónde saco efectivo y cuanto, etc. Por ello que se incremente dicho control no me afecta porque ya estoy totalmente controlado, y me escudo en la masa anónima y en pensar que aunque tengan las herramientas, no se molestarán en perder el tiempo conmigo. En realidad que Hacienda me "conozca" tanto acaba siendo una ayuda dado que me ahorra tiempo y esfuerzo para preparar la declaración de la renta, hace años que tan sólo debo aceptar el borrador.


Mi preocupación va por otro lado. No sé exactamente cómo se materializarán estas intenciones, pero lo que está claro es que si no puedes moverte con dinero en efectivo, necesariamente debes usar un banco. Entonces trasladas la confianza del ciudadano del papel moneda (que por sí mismo ya no vale nada) a los apuntes contables que tiene un banco en su ordenador (que todavía valen menos).

Está claro que guardar efectivo en casa tiene un riesgo. Te lo pueden robar, se puede quemar en un incendio, etc... Pero tenerlo en un banco tampoco es la panacea. Si te roban la tarjeta, si un pirata informático entra en tu cuenta y accede a tus claves o suplanta tu identidad, si el banco quiebra, si el lugar donde lo inviertes tiene rentabilidad negativa (o es un fraude tipo Madoff o una temeridad tipo hipotecas subprime), si hay un corralito como en Argentina, si un virus informático, una estafa, mala fe o un fallo en el sistema modifica o borra el simple apunte contable en el ordenador del banco que son tus ahorros, si a tu país lo expulsan del Euro, o si sencillamente no te gusta que el banco te fusile a comisiones, entonces tal vez hubieras preferido guardar una parte de tus ahorros debajo del colchón.

Hasta ahora el Estado todavía ha tenido dinero para sanear las entidades que quiebran y reembolsar los ahorros a los afectados. Ha sido capaz de devolver la deuda pública con nuevas emisiones que todavía consiguen colocar. Y ha dado soporte a los bancos en dificultades (colaborando con dinero público a enriquecer a los directivos que lo han llevado a esa situación). Pero ello no es garantía de que pueda seguir haciéndolo indefinidamente.

Está claro que si no queremos volver al trueque debemos confiar en convencionalismos, que no valen nada por sí mismos porque no tienen una utilidad propia ni se pueden comer. Ni el oro, ni los diamantes, ni los ladrillos, ni las obras de arte, ni el papel moneda, ni las monedas, ni por supuesto los apuntes contables. Todo se basa en la confianza y todo vale en función de que haya alguien dispuesto a pagar o a intercambiar bienes y servicios por ello.

Sin embargo el efectivo es hoy por hoy una alternativa y lo que me preocupa es que se limite, porque entonces debes recurrir por fuerza a los bancos, estás obligado a confiar en ellos, a pagar sus comisiones, y a confiar que el Estado que te obliga a usarlos te protegerá ante sus quiebras o malas gestiones. Y entonces es cuando te cuestionas si detrás de la medida de limitar el efectivo, más allá del legítimo control sobre el dinero negro, no está la mano oculta de la banca que quiere apoderarse de la riqueza que todavía se escapa de sus garras.

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